All rights reserved to Cristina Alvarez Magliano - Copyright ©2013
The site of Cristina Alvarez Magliano
Fine Art in Marquetry
“EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE COLERA, NOVELA DE GABRIEL GARCIA MARQUEZ.

Cuando uno ha nacido en Latinoamérica seguro que ha sido seducido más de una vez por el realismo mágico,
el estilo usado por algunos escritores latinos en sus novelas. Parece ser una expresión contradictoria –si es
real, no es mágica, o como Jorge Luis Borges pensó, el realismo no fue un estilo literario- pero la forma en que
estos escritores dan vida a los personajes de sus obras las hace más faantásticas y disfrutables. No hay
demarcación entre las líneas de lo que parece real y de lo que suena a fantasía; las palabras son tan
convincentes y prestigiosas que todo parece posible, inclusive cuando no hay alguna explicación posible en el
mundo de la realidad. El escritor mejicano Luis Leal dio tal vez la mejor definición cuando dijo que “en la
literatura fantástica, en Borges por ejemplo, el escritor crea nuevos mundos, tal vez nuevos planetas. En
contraste, escritores como García Márquez, quien usa el realismo mágico, no crea nuevos mundos pero sugiere
lo mágico de este mundo”.
Esa clase de literatura, esas historias reales y simultáneamente mágicas donde, por ejemplo, el amor puede
durar una vida entera sin ser correspondido, donde un buquecito puede navegar por siempre sobre un rìo
tropical, donde cada criatura es el protagonista de una sub-historia interactuando con caracteres humanos, es
lo que ha inspirado este trabajo. No se trata de que quiera ilustrar novelas (en este caso, la de García Márquez)
sino de haber sido inspirada por los temas que más me gustaron o que me sedujeron, aunque no siempre
fueran los más placenteros. Colgar imágenes de plantas tropicales, perros, gatos, mariposas, loros, cacatúas,
incluso yacarés comiendo mariposas, entre otras figuras, constituye también un desafío para el espectador,
quien debe inventar sus propias historias y encontrar los vínculos, o su falta, entre las imágenes mismas y lo
que podría ser posible en el mundo de la realidad. Por otro lado, pienso que es una experiencia estética que
transmite alegría y ayuda a ampliar la visión de nuestras rutinas cotidianas agregándoles un poco de magia,
aunque esa magia parezca un disparate.
Los instrumentos del Dr. Juvenal Urbino.
A los 81, se levantaba al romper la aurora, cuando
empezaba a tomar sus medicinas secretas: bromato
de potasio para levantar el espíritu, sales para el dolor
de los huesos cuando llovía, gotas de ergosterol para
el vértigo, belladona para dormir. Tomaba algo cada
hora, siempre en secreto, porque en su larga vida de
médico y maestro se opuso a prescribir paliativos para
la vejez: era más fácil para él soportar los dolores de
otros que los propios.

El loro
que mató
al
Dr.Juven
al Urbino
hablaba
tres
lenguas.
Le había
enseñado
el propio
Dr.Urbino
El
somb
rero
de
Flore
ntino
Ariza
Los
mastines
 de
Fermina
Daza
Los
viajes de
Fermina
Daza en
los
tiempos
en que
su
marido
le fue
inflel.
Los
manatìes
que
acostrum
braban
gritar por
las
noches
despuès
de
alimentar
a sus
crìas.
Las palomas
que
Florentino
Ariza usò
para la
conquista de
Olimpia
Zuletta,
acuchillada
por su
marido
celoso.
El gato
arañaba
la espalda
de
Florentino
Ariza, aùn
vistiendo
guantes,
cuando
hacìa el
amor a su
amante.
Los días fueron fáciles para Florentino
Ariza cuando se sentaba en la baranda,
mirando los yacarés inmóviles
asoleándose en las playas de arena, sus
bocas abiertas para cazar mariposas.
Aguantó el viaje con la paciencia mineral
que tanto preocupó a su madre…
Convencieron a Florentino Ariza de que el
telègrado era la profesión del futuro, asì que
para tomar un empleo como operador fue a Villa
de Leyva, un pueblo a veinte días de viaje…
La viuda Nazaret
tenía blusas
decoradas con
mariposas.
Además, tenía
suficiente ternura
para compensar lo
que le faltaba en
las artes
matrimoniales.

Cuando
Florentino
Ariza
cortejaba a
Fermina
Daza, las
gardenias
perfumaban
el aire…
Después de la boda
de Fermina Daza y
el Dr. Juvenal
Urbino, el aroma de
gardenias rodeaba
a Florentino Ariza a
dondequiera que
fuere...
Florentino
Ariza supo
que hasta los
faros eran
buenos
lugares para
hacer el
amor los
domingos a
la hora de la
siesta en los
días
calurosos.
Fermina
Daza
amaba la
selva
tropical que
rodeaba la
casa de su
prima…
Finalmente, Florentino Ariza y
Fermina Daza, admirando la fauna
del Caribe, charlando y hacienda el
amor, navegaron  río arriba y rio
abajo sin parar, con la bandera negra
del cólera flameando en el mástil del
vaporcito.