LA HISTORIA DEL STUDIOLO DE GUBBIO.
Conoce Ud. los nombres 'Conde Guidantonio, Señor de Urbino', y 'Conde Federico
da Montefeltro'? Y qué pasa con éstos: Malatesta da Rimini o, mejor, Francesca
da Rimini y Paolo Malatesta de Verruchio? Le recuerdan algo? Bueno, los dos
últimos están en el Infierno del Dante, en una condición que debería haber sido
compartida por el mayor de los Malatesta. Por supuesto, estamos hablando de los
tiempos que corrían alrededor de los años 1200-1400 en la Península Italiana,
cuando Montefeltro era un estado y sus ciudades Urbino y Gubbio florecían, en
parte debido a los servicios militares que los condes de Montefeltro brindaban a
los volátiles Papas, que por ese entonces acumulaban poder (y territorio).
  











Al este de Montefeltro estaba el estado de Malatesta, con sus ciudades Rímini,
Pésaro y Fano ubicadas sobre la costa del Mar Adriático. Los Montefeltro y los
Malastesta eran eternos adversarios, competían en armas y en prestigio,
inteligencia, cultura y dinero, e inclusive en las mujeres con las que se casaban.
Posiblemente estas hisitorias no serían recordadas hoy si no fuera porque esa
competencia desencadenó la construcción de fuertes, palacios, mausoleos,
iglesias y oficinas que debían decorarse con el máximo esplendor posible para
superar al oponente. Ese fue el caso de los palacios de Urbino y de Gubbio,
donde Federico de Montefeltro era  Señor y Dueño. En los dos palacios hizo
construir un pequeño estudio, separado de las áreas públicas pero muy cercano a
sus cuartos privados, donde el conde podía leer, estudiar, meditar y tener
reuniones políticas con importantísimos dignatarios. Federico quiso que sus
Studioli tuvieran las paredes cubiertas con paneles en intarsia, siguiendo las más
exquisitas tendencias en diseño y hechura; los motivos debían reflejar su filosofía
y su religión. Toda la compleja imaginería estaba basada en el concepto filosófico
del gobernante platónico, que Federico consideraba el fundamento de un buen
gobierno.   (Olga Raggio, Federico da Montefeltro's Palace at Gubbio and Its
Studiolo, pag 79, 1999 ,The Metropolitan Museum of Art, NY).


















Las técnicas, diseños y estilos en intarsia perspectiva que se usaron para componer los
paneles sobre las paredes norteñas de la Sacristía de la Catedral de Florencia, fueron
usadas más tarde en Urbino y Gubbio. Una de las paredes de la Sacristía Florentina fue
producida en el taller de Giuliano da Maiano y su hermano Benedetto, quienes, bajo diseño
del arquitecto Francesco Di Giorgio, parece que ejecutaron algunas partes de Urbino y, con
seguridad, los paneles de Gubbio, entre los años 1480 y 1483. El Studiolo de Urbino –hoy
un Monumento Nacional Italiano- está todavía en su sitio original, en exhibición en el
Palacio Ducal convertido en museo. Pero el studiolo de Gubbio fue desmantelado y vendido
en 1874 al Príncipe Filippo Massimo Lancellotti y enviado en tren a Roma, más tarde a
Venecia y vendido en 1938 a Adolfo Loewi, quien milagrosamente pudo enviarlo desde Italia
a USA antes de la 2da.Guerra, arribando en Nueva York en abril de 1939. El Museo
Metropolitano adquirió el famoso cuarto renacentista y lo mostrò hasta 1966, cuando pasò a
restauración –varias veces pospuesta- finalmente terminada en 1996; desde entonces en
exhibición hasta hoy. Bajo la dirección de Philippe de Montebello (Director del MMA hasta
2010) se realizò una de las màs completas, exhaustivas y serias investigaciones a fin de
obtener el conocmiento completo de la historia del cuarto y del arte de la intarsia italiana
renacentista, que fue concluida y publicada en ¨The Gubbio Studiolo and its Conservation,
1999, incluyendo referencias bibliográficas, mapas, fotografías e índices; constituye un must
para consulta y estudio.
Seguidamente se reproducen ejemplos de imágenes en tromp l’oeil y perspectiva lineal.
The Studiolo in the Ducal Palace
at Urbino, completed in
1476.op.cit.
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Fine Art in Marquetry

La decoración en relieve consistente en la repetición de
plantas en el borde horizontal y el acabado de tono rojo de
este plato es caracterìstico de la cerámica con pátina
metálica hecha en Gubbio (Umbrìa, Italia) durante el primer
tercio del Siglo XVI. El centro reproduce el retrato
post-mortem de  Federico (1422-82), Count of Montefeltro
and Duke of Urbino, condottiere and great Renaissance
patron.
In exhibition at the Musee du Louvre, Room 19

El Gubbio
Studiolo en el
Metropolitan
Museum of Art
(details)
Cada detalle de los paneles exalta la
importancia de tener vida intelectual. En este
caso, un par de libros, harpa, candelero,
campanilla, diapasón, parecen descansar en
el estante detrás de las persianas
entreabiertas. Todo es representado con
rigurosa exactitud. Op.cit.
La jaula con un loro y semillas puede
representar el amor de Federico por la
naturaleza. Pero, en ese tiempo los loros eran
raros y muy caros, solamente en posesión de
papas, reyes, príncipes y comerciantes ricos
que podían costearlos. Por eso, su inclusión
parece màs una forma de mostrar la
importancia de los Montefeltros.  Op.cit.
Un lute invertido, divisores, reloj de arena,
plomada y un juego de escuadras están
-otra vez- descansando sobre un libro. Los
extraordinarios detalles y la perspectiva no
pasarían inadvertidos. El uso de tarsia a
toppo para hacer la decoración del estante
también es remarcable . Op.cit.
El mazzochio se apoya en el
banco del centro. Era una forma
de madera para guardar el
sombrero masculino de tela. Su
uso como ejercicio de dibujo en
perspectiva estaba de moda en
los siglos XV y XVI. .Op.cit.
Para terminar con este período, vale citar el prólogo de Philippe de Montebello, por
carencia de una síntesis mejor: “El trabajo de intarsia floreció en Italia desde 1330 hasta
1530. En el siglo catorce y principios del quince, extraordinarios trabajos de incrustación
(inlays) figurativa se hicieron en Siena. Alrededor de 1435, sin embargo, Florencia
emergiò como el centro del trabajo de intarsia. Inspirados por los arquitectos Alberti y
Brunelleschi, los intarsiatori florentinos adoptaron la perspectiva linear en sus
composiciones. Con esta innovación extraordinaria, los artesanos madereros del
renacimiento ganaron reconocimiento igual al de los pintores. El estilo florentino, notable
por el juego intrincado entre luces y sombras al servicio de la perspectiva, dominó la
intarsia  hasta el fin del siglo quince”
("The Gubbio Studiolo and its conservation", MMA, Edition 1999)
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